sábado, 9 de marzo de 2013









"Dios (él que sea, quien sea) no podía estar en todas partes a la vez. Por eso creó a las madres".



Proverbio judío
Gelatin silver print inscribed with ink by: Shirin Neshat, Untitled, Iranian, 1996.


Añoranza


                                      ´






                                                                                              para  T

A esta altura de mi vida ¿qué significa quererte?

Pensé en cómo nos conocimos un cúmulo de coincidencias y encuentros, a mi parecer deleitosos..

Yo te miraba cada vez que visitabas las librería en la que trabajo, yo nunca imaginé que, también, me mirabas a discreción.


Visitaste varias veces mi lugar de trabajo y adquiriste varios materiales. De pronto un día laxo y relajado de clientes llegaste, yo estudiaba unos apuntes, pues, se acercaba el verano y con este los exámenes finales. Recuerdo que al acercarte al mostrador dijiste -¿qué estudias?-
Yo respondí: -Filología-.
Miré tu cara y las gesticulaciones emitidas y comprendí que no te era ajena esa palabra.

Dialogamos un poco y me comporté renuente a darte información sobre mí, en realidad estaba nerviosa, pues siempre me pareciste apuesto y encantador. Confieso que en varias de tus visitas jugaba, conmigo misma, a mirarte en secreto, te llamaba con la mente y si virabas la cara fingía el llamado.

Hasta que un día apareciste en mi universidad. Comprendí que esos encuentros no eran una casualidad, mas no quise aventurarme a la profundidad de la mente para suponer, en realidad esta vez dejé que la vida me sorprendiera y así fue.

Meses después, pasé del compromiso de una relación a la soltería y como si le hubiese clamado al universo un ser  afín a mi: apareciste.

Nos encontramos en un pasillo de dicha institución, yo huía de una clase por no haber finalizado los deberes, la excusa; "exceso de trabajo", casi chocamos en un pasillo, nos saludamos, después insististe en querer decirme algo con urgencia y de suma importancia, accedí.

Te seguí por los pasillos a la sala de firmas de asistencia de los docentes, luego, fuiste al baño, yo miraba el reloj, pues tenía otra clase, regresaste y salimos a un jardín de esa institución.
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Siempre creí en tu belleza, pero esa noche descubrí tu interior.

Nos sentamos en una jardinera y dije -qué sucede, qué es eso tan importante que necesitas decirme-.

Me miraste con el fulgor de tus ojos negros y dijiste -como quisiera estar en otro lugar, para decirte lo que diré: quiero salir contigo, me gustas, llevo meses pensando cómo aproximarme a ti-.

Respondí - si eres géminis me iré corriendo, siempre pierdo con ellos-.

Dijiste -sabía que eras bruja, soy géminis-.

Yo aspiré el aire y con él un poco de angustia,  mas respondí -¿De verdad, entonces me iré corriendo y si permanezco me pellizcaré, pues no puedo creer que tú me busques?-

Me pellizcaste  y me besaste. Después, yo te besé en respuesta al agrado de tu beso. Luego nos besamos y besamos y besamos.

Intercambiamos información suficiente para seguir en contacto.

Un código de identificación, un pasaporte a tu sexo, una nación para este amor.

Regresé a mi siguiente clase extasiada de tu sabor, de tu maravillosa mirada. No le dije nada a nadie, no esa noche.

Sin saberlo ya eras mi amor, sin saberlo eramos dos. Ven róbame los besos que me muero por tu amor.


Al día siguiente llamaste para desearme los buenos días y decirme que habías pensado en mí por la noche, querías verme, hablaste para desearme buen provecho, buenas noches, hasta que nos vimos de nuevo en tu casa.

Parecía que la vida quería que nos encontráramos, vivimos a quince minutos de diferencia, mi trabajo está a siete cuadras de tu casa, estudiamos carreras afines, música, comida, libros, sexo y el surgimiento del amor.


Era tan dulce tu voz, tan dulce tu clamor, tan dulce. Ven que te cobijo con mi ser, te arrullo con mi ser, te amo con mi ser.

Hasta que un día decidiste guardar silencio y desaparecer. Debo confesar que al principio me dolió tu adiós no explicado, tu ausencia, a mí parecer, sin sentido. Pensaba en Milan Kundera y su magnánimo texto La insoportable levedad de ser donde expone la hipótesis de que cada vez que el ser (humano) está en (paz) levedad, no lo soporta y busca  romper con esa supuesta estabilidad.


Me he quedado con un manojo de tu esencia ¿dime dónde está tu huerto para regresarte esta ausencia?

Sobran preguntas, los meses han hecho su labor, tiempo, tiempo de una fidelidad absurda en busca de cesar el dolor.

Extrañote, lo sabes, sin embargo la respuesta de tu adiós "es como un cuchillo que rasga el lienzo de la decoración pintada, para que podamos ver lo que se oculta tras de ella".




Fotografía de Annie Leibovitz, Annie Oakley´s heart target, E.E.U.U., 2010.





lunes, 4 de marzo de 2013









A  falta de amor no se puede santificar nada.

M. Houellebecq
Print and multiples by Davis Spiller, My heart, 2012, England.


viernes, 1 de marzo de 2013

Tener un perro Roverandom








Será qué fue una promesa en conjunto que no se cumplió (bueno, una parte) o será que desde antaño yo ya deseaba un can en mi vida. Puedo decir que fue un poco de las dos situaciones mencionadas.

Un novio y yo tuvimos el fallido plan de vivir juntos, él ya tenía un perro y yo siempre quise tener una pareja de perros novios, de ser posible uno negro y otro blanco. Años atrás en casa hemos tenido perros, aunque los amé (amo), nunca los sentí realmente míos. En principio nunca costeé su necesidades, claro que les dediqué amor y cuidados, pero siempre respondieron más al llamado de mi madre y su esposo. 

Así que en esta idea de unir vidas, caminos, mundos y planes en conjunto coincidió que los perros de mi madre iban a tener cachorros, así que me dispuse a pedir con anticipación la adopción de uno de la camada que fuera hembra. 

Ese novio y yo al final nunca concretamos nada y la relación se disolvió, pero siempre me ha gustado pensar en la frase célebre del buen Roberto Bolaño que dice: " El amor nunca trae nada bueno. El amor siempre trae algo mejor", en este caso eso mejor, además de varios y rudos aprendizajes, fue mi Isadora Roverandom.

Ella nació un 10 de febrero de 2012, me tocó asistir el parto de la camada de Isadora, la recibí,  fue la tercera de ocho perros y  la segunda hembra de toda la camada. Fue una experiencia nueva para mí, sólo veía como la perra mamá expulsaba burbujas gelatinosas, luego las lamía hasta romper esa barrera y los perritos empezaban a llorar. 

Desde que la tuve en mi manos supe que ella sería mi compañera de años, la tomé y le susurré al oído su nombre: Isadora. Me han dicho que era imposible que me escuchará, pues los cachorros nacen sin oír y ver, mas sé que ella me escuchaba de otra manera, desde ese día con sólo pronunciar su nombre ella movía el rabito y supe que teníamos un lazo indestructible.

En un poco más de un año ella ha sido mi gran compañía, hemos crecido juntas, me sigue sorprendiendo el radar emocional que tiene integrado, su gran capacidad de percepción. Es evidente que estoy enloquecida y enamorada de mi perra, pero presiento que esto es ancestral. Esta manera de crear un vínculo con algún animal, me preguntaba hace poco cómo era posible que los perros o los gatos en concreto entendieran las instrucciones o el llamado de sus amos. ¿Cómo era posible que entre la multitud supiesen qué eres tu quien les llama, cómo puede virar en el camino y percatarse que estás lejos y regresar a buscarte? 

Llegué al grado de pensar que mi perra entiende español, así de grande es el vínculo qué sé que cada perro entiende el idioma del país en que nació o el idioma en que se le enseña. 

Una de las experiencias más fuertes que he vivido con Isadora fue el día que ella enfermó, no paraba de vomitar y tuve que hospitalizarla, dos días después yo acabé, también, enferma y hospitalizada. Mi sorpresa más grande  fue cuando el veterinario me dijo que mi perra no tenía nada, al enterarse le respondía la llamada desde el hospital  me dijo: Creo tu perra somatizó todo tu malestar. Uff, no lo podía creer, le habían practicado todos los estudios y en verdad ella no tenía nada. ¡A qué nivel me percibe!

Así los días transcurren y yo sé que Isadora va a mi lado caminando, creciendo y sintiendo con su enorme corazón de perro, yo sólo espero que los años que nos toque estar juntas sean plenos, mi mayor deseo es que mi corazón humano le de a diario una vida feliz.


Prints and multiples with exclusive edition on Fabriano cotton 30gms by: Stephen Davids, My master and his dog.




Ley de migración (fragmento)

Cuando le pregunto a los expertos
¿qué tiempo me queda?
quisiera que no me respondieran con años ni argumentos.

Tengo que saber si me quedan las horas suficientes
para remendar esta relación
para trabajar el libro hasta su nacimiento
para estar junto a mi padre en lo que le queda de camino.

Me niego a seguir el lenguaje
como un perro con el rabo entre las patas.

Necesito tiempo que es música,
horas que se levantan con el pan,
años repletos de nexos.

(...)
En el presente siempre hay un temblor de pasado.

Dame un puñado de frutos
para rozarme los labios.



poema de Margaret Randall
Mixed media and oil and charcoal on linen by: Tracey Emin, When I hold you, I hold your heart, England, 2012.