jueves, 23 de abril de 2009

Escribana iniciática


Ser eScRiToR es una necesidad ExIsTeNcIaL. todA la literatura leída como la creada han tenido mucha influencia en mÍ; pero quiÉn me ha dictado lo que he hecho como escritor ha sido La ViDa, y lo que he escrito fueron respuestas a la vida.

Soy un hombre que he tenido una necesidad biológica de expresarme, de buscarle un sentido al mundo que nos roDea.


Uslar Pietri
Fotografía de: Miro Svolik, To the Fields, 1989.

miércoles, 22 de abril de 2009

-¿Te da miedo la oscuridad?- Preguntó esperanzada.
-Sí- dijo Roselyne.
-¡A mí no!
-En la oscuridad, veo bestias monstruosas.
-Yo también. Pero me gusta.
-¿Te gustan los dragones?
-¡Sí! Y también los murciélagos.
-¿No te dan miedo?
-No. Porque yo soy su reina.
-¿Cómo lo sabes?
-Lo he decido.
A Roselyne aquella explicación le pareció admirable.
-Soy la reina de todo lo que se ve en la oscuridad: las medusas, los cocodrilos, las serpientes, las arañas, los tiburones, los dinosaurios, las babosas, los pulpos.
-¿Y no te dan asco?
-No. Me parecen hermosos.



Nothomb Amèlie, Diccionario de nombres propios, Barcelona, Anagrama, 2004. pág. 49. (Panorama de narrativas, 563)
Serigrafía por: Robert Longo, Wave, 2003.

lunes, 20 de abril de 2009

Esferoidal


Antes de llegar a ser y antes de llegar
a hogar alguno,
su alma, con un dedo sobre los labios,
y todo él en blanco,
como la noción de invierno
que desborda las capas de nieve.
Su larga espera de puente sin río, y
tan de sí mismo que,
de serle posible, naciera sin cuerpo,
de la unión solitaria de dos faltas.
Así,
él o yo, da lo mismo que tú,
y todos escuchamos ese lirio mecánico
que respira debajo del navío.
Después de un banquete tan agudo,
todos los mármoles ruedan desenredándose,
y un millón de nosotros,
fumando juntos en el gran inconsciente subterráneo.
Porque absorbidos en la flor compuesta,
te comemos un poco, dios mío, y otro poco
te exhalamos hacia las Hecatombes.


Dávila Andrade, César, Material de lectura, Breve Antología. México, Direccción General de Difusicón Cultura, UNAM(Serie de Poesía Moderna, 22)
Etching with hand water coloring by: James Ensor, The winds, 1888.

sábado, 18 de abril de 2009

Martas cibelinas


Yo, señor, salí de Rusia por Crimea.
Era en 1919.
Hacía diseños vanguardistas para los ballets.
Pintaba colores infames, excesivos, caucásicos,
y vestía con delicado exotismo...
En Estambul, primero,
viví la miseria de amores sin dueño.
Era fácil. Divinamente fácil.
La tela blanca, fresca, sienta lujos en la piel oscura.
Pero también llegó al desorden.
Fui a Londres -vía Plymouth-
y luego a París (el inevitable París, toldos de perla)
donde pasaba tardes cansinas en un restaurant
y noches desgalichadas, obtusas, moradas de lujo,
con vodka barato y blinis mal hechos,
y caballeros a la antigua usanza
que pedían a ese mínimo lujo -y mi cintura-
el dulce perdón de los pecados...
Pecadores cuantos vivimos -decía el viejo Pope-
sólo en la caridad hay salvación.
Soñábamos en la patria lejos. En días de nieve y oro.
Días de troikas y pieles blancas,
amores de armiño, adolescentes, isbas, sones de
la melancolía
vuelta perspectivas neoclásicas, cúpulas bulbosas...
Han pasado -querido señor- más de setenta años.
Casi todos han muerto. Son nietos, sobrinos, otros, lejos,
nadie.
Yo no he cambiado apenas. He perdido la cuenta. Casi no
sé mis años.
Vivo en España. Estuve en Porto. Volví a Berlín.
Ya sólo sé que todo es exilio.
Sólo que mi patria no existe. Que la patria -si es- está
muy lejos.
Sólo sé que todo es provisión. Esperanza, futuro, nada.
Sólo sé que cambiaré de pisos y ciudades,
siempre con recibos de la luz pendientes,
con viejas botellas de vodka en los rincones,
periódicos sin fecha, libros gastados, húmedos,
palabras de una lengua ausente...
Siempre sin fe, aguardando, sin esperanza, atentos.
Sólo sé que hay pisos estrechos,
nombres falsos, oscuros uniformes,
títulos vanos, inventos de aquel reino, frases falsas del
Emperador.
Recuerdo de orgías que no existieron nunca.
Música en palacios de deshielo, violines sin cuerdas...
Sólo que no volveré nunca.
Sólo que no soy de ningún sitio.
Que nunca estuve donde creí estar. Que nada sé,
y que la ilusa patria no existió ni existirá,
ni es posible.
En un perpetuo otoño, los quinqués dan una luz muy
tibia.
Crees en una casa. Pero toda casa está vacía.


Poema de Luis Antonio de Villena
Serpentine sculputere by: Quaraq Nungushuitoq, Dancing bear, Canadá, 2008.

viernes, 17 de abril de 2009

Ío sono Dakini

Las dakinis se caracterizan por ser de temperamento agresivo o volátil, evocan el flujo de la energía del espacio, bailarinas o camin

antes del cielo: las que se mueven en el espacio.


Su danza representan los movimientos y pensamientos de la conciencia en el flujo mental del dharmakaya similar al florecimiento espontáneo de Buda o rigpa.


En este contexto, el cielo o el espacio, indican la insustancialidad de todos los fenómenos, lo cual es, al mismo tiempo, el potencial puro de todas las posibles manifestaciones.


Las dakinis son agentes de prueba y desafío. Hay situaciones en las que una dakini ha venido a comprobar el conocimiento o el control de un aspirante sobre un tema particular.


Dakini perturba al aspirante a Mahasiddha. Cuando son superadas las pruebas impuestas por ellas, el aspirante a menudo es reconocido como un Mahasiddha y a menudo elevado hasta la tierra pura de las Dakinis, un lugar de éxtasis de iluminación.
Las Dakinis se relacionan con la energía en todas sus funciones y están vinculadas con las revelaciones más altas de los Anuttara Tantras que representan un camino de hacia la transformación. La energía de las emociones negativas kleshas, llamados venenos, son transformados en la energía luminosa de la claridad de la iluminación (jnana).


Sat nam

gracias a tu maestro interior, buena vibra

Pintura de: Nguyen Thann Brinh, The perfect Lotus, Vietnam.