martes, 17 de febrero de 2009

Letargo


El calor invernal de esta ciudad me sumerge en un gran letargo del que no deseo despertar.

¿Para qué abrir la mirilla de los ojos si todo apesta?

No quiero unirme a la angustia colectiva, tampoco me importan los desamparados planes del devenir.

Sólo volar, sí, sentirme en mí, adentro, bañarme, tocarme, oir o ensordecer, nadar por la urgencia mental de paz, nadar por los osos que han perdido su casa, cómo se sentirá no parar, brazada, brazada, patada, patada. Cansancio: una boya porque el iceberg murió, lo hemos matado, aniquilado, querido habitante planetario, oso terrícola la bella nadadora ya no quiere seguir más este mes.


Hablame, dime qué se siente permanecer en el gélido receptáculo de agua, solo con el silencioso sonido, con el cántico de las criaturas glaciares, en el quinto color del espectro solar de ultramar.

130, 000 años atrás, la plataforma está rota, esta vez no...
Fotografía de: Sebastian Cupeland, Antartica 7, 2006.

1 comentario:

Doroteo Arango Arámbula dijo...

¿qué le voy a decir a mis hijos cuando me pregunten qué es un oso polar?

"hace muchos años, había unos hijoeputas que lo único que querían era enriquecerse..."